
Tan emocionada me tiene lo nuevo de Amat, que estos últimos días han estado volviendo a mi cabeza recuerdos de esos de muy atrás. Algunos, tan bizarros y encantadores como los de mis tardes de adolescente enfadada con el mundo y fiel lectora de El Víbora. Y entre estos últimos, el de uno de mis personajes preferidos de la época, al que tenía tan injustamente olvidado.
Raúl el Rude es un cómic cutre a rabiar, pero también una exaltada oda a la vida libre, esto es, sin prejuicios, arrepentimientos o censuras. Una oda a las drogas, desde luego, pero mucho más, o al menos eso me parecía a mí en aquel momento. Como explica el propio Pep Pérez, autor del cómic y oriundo de Manresa (al igual que su protagonista) hacen falta más historias que cuenten lo bueno de las drogas. Sólo lo bueno. Que expongan la realidad del subidón, sin moralejas ni conclusiones. Y esto exactamente es lo que hacía El Rude, como en aquel capítulo en el que Raúl nos sorprendía de bajón tras una noche de fiesta y decidía suicidarse al más puro estilo Quadrophenia, pero sustituyendo el acantilado de Brighton por lo alto del Montserrat. Un detallado plan que, finalmente, opta por no llevar a cabo cuando descubre que la coca que había perdido estaba en su bolsillo y el subidón vuelve a empezar. Siempre positivo.
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De acuerdo, muy profundo no era, pero ni falta que hacía. Y es que aunque ahora me cueste reconocer que me gustasen aquellas cosas, entonces suponía casi un orgullo creer entender esa filosofía que todos parecían despreciar a mi alrededor. Incluso mi novio de la época, mucho más afín al manga o las "historias con algo que contar". Y no es que yo no disfrutase con Max, Tank Girl, Video Girl Ai o incluso sus adoradísimas ilustraciones de Luis Royo, pero la incorrección política de El Rude, en algún punto entre Mauro y Álvarez Rabo, resultaba puro enganche para una adolescente tímida y bastante mojigata que empezaba a descubrir el lado malo de la vida.
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Aunque lo mejor, seguramente, fue que me ayudase a descubrir bandas como ésta
Ésta
O ésta
Y, en definitiva, todo mi iniciático amor por el Northern Soul, ese que ahora me hace disfrutar, tanto, con el Rompepistas.
Encontrar los cómics de Raúl El Rude está complicado para quien no tenga varios números de El Víbora por casa, pero en este foro de 2007 pueden descargarse algunos de ellos, además de la entrevista de Pep Pérez para El Víbora. No asustárseme nadie.
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vinoPOP: Edad de oro. Reserva 2004. DO. Rioja. Uvas Tempranillo, Graciano y Mazuelo. 13%Un vino curioso para quien guste de los riojas clásicos, la madera más evidente y, en general, las pocas sutilezas. A mí personalmente, me gustó, aunque eso quizás se deba a que era un regalo, y la última mención a mi estancia en Zaragoza de la semana pasada que pienso hacer por aquí. Por cierto, me acabó de enterar que lo comercializa Jose Campos, sí, el de la Bordiú.





6 comentarios:
Bestial el Raúl!!! supongo que el Rude vendría por los Rude Boys:
http://www.youtube.com/watch?v=8-KBg_w7R3I
Mi rebeldía juvenil la amamanté con el Makoki de Gallardo y Mediavilla y me dejó totalmente marcado para siempre (Por cierto Gallardo tiene un precioso libro de viajes con su hija).
¿Lado malo? Vamos anda.... Ignacio
OSTIA QUE ME SECO LAS LAGRIMAS!!
Muy duro todo... Kortatu, skatalite, las drogas... José Campos... me siento cándido e inocente.
Ignacio, coincido en que seguramente todo venga de los Specials, de quién si no??
y lado malo, sí, hazme caso, que te lo digo yo que estaba allí..
Pep ¿?!!
Issac, al lado de Jose Campos hasta los hermanos Muguruza se sentirían cándidos e inocentes. Es lo que nos salva.
TODO VIENE DE QUATROPHENIA EN GRAN PARTE Y DE TODO LO DEMAS...SKA,PUNK,SOUL,OI,DROGAS Y MI CEREBRO EN PLAN CENTRIFUGADORA...ME HA MOLAO MUCHO LA CRITICA
OSTIA, AHORA A QUIEN SE LE CAE LA LAGRIMITA ES A MÍ!!!
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