
Seis años han hecho falta para poder volver a entrar en el Mercado de San Miguel, y tres días seguidos he tenido que hacerlo yo antes de decidir tomarme algo en él.
El Mercado de San Miguel es el único en hierro que conserva Madrid, un edificio extraordinario cuya construcción comenzó en 1835 y finalizó en 1916. O en el 2009, según se vea.
El Mercado de San Miguel, hoy, es una pijada y da pereza. Y según tenga uno el cuerpo, marea.
Con una reordenación de los establecimientos que parece querer eliminar el caos inherente a cualquier mercado alimentario, el de San Miguel no sólo no lo consigue, sino que la sensación de desorientación ante la calculada disposición de las tiendas resulta aún mayor. Una disposición que incluye:
- Menaje. A cargo de Vinçon
- Aves y Caza / Carnicería / Charcutería
- Frutas / Verduras
- Zumos
- Pescadería
- Aceites. Jaramartín y comida prepara del Lhardy
- Alimentos del mundo. Actualmente, Perú
- Quesos
- Especias / Legumbres
- Ostras. Y champagne
- Frutos secos
- Despacho de vins. Dos. Cada uno de ellos estratégicamente colocado al lado de los quesos y los encurtidos
- Vemouth
- Pastelería / Chocolates
- Cafetería / Té - Infusiones
- Libería. Gastronómica
- Floristería
- Bodega
- Panadería: L'Artesa de Gallant
Al Mercado de San Miguel no se puede ir a comprar lenguado un viernes tarde o una lechuga para la ensalada de un martes cualquiera. Ya no. El Mercado requiere ahora una actitud, un menú, un plan. Porque todo sibarita tiene un plan y es a ellos a quienes se dirige ahora este local cuya página web cuenta incluso con un espacio destinado a explicar el 'concepto'. Su concepto, que descarta a las amas de casa y su envidiable don para la improvisación. Un concepto que nos incluye en su target y del que resulta difícil escapar.
Porque lo cierto, es que el mercado tiene su rollo.
vinoPOP: el verdejo de Rueda que sirven en D'Fabula. Nuevo restaurante de diseño en la plaza Conde de Barajas, pocos metros más abajo del Mercado de San Miguel. D'Fabula es el típico sitio del que uno no se fía para comer, demasiadas pretensiones y poco disimuladas (y un tufillo al decepcionante Negro De Anglona que no le sienta nada bien). Pero quien sabe. Su vino por copa, al menos, refresca y alimenta, dos básicos.
Porque lo cierto, es que el mercado tiene su rollo.
vinoPOP: el verdejo de Rueda que sirven en D'Fabula. Nuevo restaurante de diseño en la plaza Conde de Barajas, pocos metros más abajo del Mercado de San Miguel. D'Fabula es el típico sitio del que uno no se fía para comer, demasiadas pretensiones y poco disimuladas (y un tufillo al decepcionante Negro De Anglona que no le sienta nada bien). Pero quien sabe. Su vino por copa, al menos, refresca y alimenta, dos básicos.





4 comentarios:
Pedazo de post. Definitorio, explicativo, claro y meridiano... y mis sospechas confirmadas...
glups, miedo me dan esas sospechas confirmadas Isaac.. pero gracias!:)
http://www.youtube.com/watch?v=Od4fyS1dg_c
Lo vi hace ya unas semanas y se me queda a medio camino de lo que me hubiera gustado.
Tenían que haber mezclado el concepto de compra de productos de calidad, no sibaritas, sino productos con atractivo culinario por su origen o su originalidad (los que no encuentras en las cadenas de supermercados), con el concepto del servicio de restauración ligado al picoteo.
Un poco en la línea de lo que hacen los ingleses en sus mercados los sábados por la mañana, aunque aquí se hubiera podido ampliar a los días de diario y a las tardes dada la marcha y la climatología que nos manejamos.
Al final es demasiado sibarita en su planteamiento de mercado y demasiado excluyente en su faceta de restauración. Supongo que tendrá su público pero no creo que tengan ganas de desplazarse del barrio de Salamanca al Centro todos los días...
Besos, Ignacio
He estado comiendo en la terraza de D´ Fabula y he de decir que a pesar de que pueda parecer un poco caro, al final hemos salido entre 15-20 euros`por persona. La cantidad servida (sobre todo las tostas, con bastante contenido y poco pan)resulta algo escaso, pero las raciones están muy bien para compartir y todo lo que han puesto estaba buenísimo. Bien cocinado, buena materia prima. El postre, sólo hemos probado un milhojas de café,ha tenido mucho éxito.Ya sólo lo agradable que resulta la plaza donde se ubica (Conde de Barajas, merece la pena. Aunque el restaurante dentro, para una cenita romántica o un grupito de amigos también es muy buena opción.
Vaya, que lo apruebo totalmente.
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