
Empezando por el lunes, con la entrega de premios gastrómicos que cada año realiza la revista Metrópolis (El Mundo). Aquí podéis echarle un vistazo a los ganadores, pero ya aviso que fueron un poco los de siempre: Diverxo, Sergi Arola... en ese plan. Aunque nosotros nos enteramos más que nada por verles pasear por allí y porque lo buscamos en google al día siguiente, ya que el sonido de la sala, a pesar de ser bastante pequeñita, dejó bastante que desear y si te encontrabas en las últimas filas o entre las mesas de cata, seguro que no ibas a escuchar nada. Como fue nuestro caso. Lo mejor de la entrega pues, resultó ser la posibilidad de catar los vinos premiados, entre ellos, un Finca El Terrerazo, que sin duda se encuentra entre mis favoritos y que hacía demasiado tiempo que había perdido de vista.
El catering cena que sirvieron los de Boccondivino tampoco estuvo nada mal. Y curioso también fue encontrarnos por allí al chico Nine Stories.
Y del lunes pasamos al viernes, día en que se celebró la rueda de prensa del Concours de Bruselas y que me permitió adentrarme un poco más en este mundo de los concursos de vino. Curiosísimo. El de Bruselas, en concreto, se celebra este año por primera vez en España, en Valencia, coincidiendo con Vinoélite. Otra buena razón para visitar la ciudad, sobre todo si no la conoces (glups).
Pero lo mejor del viernes estaba por llegar, con la inauguración del que sin duda ha sido el evento vinícola en lo que va de año, el 8º Encuentro Verema, que se celebraba por primera vez fuera de Valencia y del que ya podemos decir que ha sido un éxito. Éxito bastante comprensible, por otra parte, si tenemos en cuenta el programa. Muy a mi pesar, no pude disfrutar de todas las catas, pero sí de las suficientes como para aplaudir la buena organización y la alta participación en el evento. Verema, que nació como una comunidad de aficionados al vino en Valencia y que acaba de ser calificada por Paco Berciano como uno de los 25 "personajes" más influyentes en el mundo del vino en España, se merece que destaquemos su buen hacer en un encuentro que salía por primera vez de sus fronteras y que casi nadie quiso perderse. Por supuesto, siempre hay cosas de las que quejarse (como la terrible ubicación del hotel donde se celebraba) pero mejor quedarse con lo bueno. Como la maravillosa y por momentos surrealista discusión entre Peter Sisseck y Peñín con motivo de la cata vertical de vinos de Hacienda Monasterio, el encuentro con mis amigos de MondoNeo, a los que por fin pude poner cara y pronto iré a visitar y las miniferias que, con comida y cena incluida, se conviertieron en un punto de encuentro único en el que conocer gente interesante pero, sobre todo, vinos.
Y entre unas y otras también hubo tiempo para conocer un restaurante al que le tenía ganas desde mi llegada a Madrid. Un clásico, La Bola. Cualquiera que dedique unos segundos a leer la historia de La Bola se sentirá atraído, incluso si se trata de alguien que haya renunciado a la carne, como yo. Así que allá fuimos, al paraíso del cocido madrileño a disfrutar de un (por otra parte bastante resultón) lenguado al brandy. La Bola es uno de esos sitios a los que hay que ir cuando se vive en Madrid y se siente cierto interés por la historia culinaria de la ciudad, pero también es cierto que yo, al menos, será muy difícil que repita. Y es que el problema de La Bola es que sufre de ese mal tan común en los llamados restaurantes castizos: guiris por doquier y (consecuencia?) un servicio pésimo y un trato al cliente frío y mecanizado. Una pena. Aunque no por ello se le deban quitar méritos, por ejemplo, al estupendo pisto que preparan.

Y como estos días no he podido ir ni a un mísero concierto, a pesar de lo mucho que me fastidia haberme perdido alguno en concreto, aprovecho para recomendar los nuevos discos de tres bandas-músicos que he tenido la oportunidad de entrevistar esta semana. Por orden de preferencia...
Ray LaMontagne - Gossip in the Grain
Peter Bjorn and John - Living Thing
Mando Diao - Give Me Fire
Este último creo que no lo hubiese recomendado de no haberles entrevistado, pero aunque sólo sea por lo que impresiona tener a estos chavales enfrente... Ya, yo es que soy muy impresionable. Todavía.
vinoPOP: Finca El Terrerazo 2005. Bodegas Mustiguillo. V.T. del Terrerazo. Bobal, Tempranillo y Cabernet Sauvignon. 14%. de 20 a 30 euros. Hace un par de años celebré mi cumpleaños con una de estas botellas (no recuerdo la añada), cuando todavía pedir un vino sin denominación de origen escandalizaba a muchos, y desde aquel día siempre he querido volver a encontrarlo. Esto es lo que me ha pasado esta semana, dos veces, y no me ha defraudado lo más mínimo. El Terrerazo es una maravilla a pesar de que ni siquiera es el gama alta de la bodega, por debajo tiene el Mestizaje, un vino con poco cuerpo y bastante desequilibrado que no me gustó nada y por arriba, el Quincha Corral, que me muero por probar.











