Retomamos circunstancialmente este blog para hablar de un nuevo proyecto: I’m the Mocker (experience)
I’m The Mocker (Experience) es sólo una disculpa para reunirnos a beber vino y escuchar nuestra música preferida, mientras debatimos inútil pero apasionadamente sobre como cada ritmo, cada melodía y cada voz nos gusta más o menos en función del tipo de vino que degustamos.
Para participar en una sesión de I’TM(E) sólo es necesario tener ganas de escuchar música, beber vino y traer una botella contigo. No importa el color, la graduación, la variedad de uva ni el precio. Las sesiones de I’TM(E) se componen de 5 participantes y sólo uno de ellos será el encargado de traer un disco. EL DISCO que será escuchado durante toda la noche y al tiempo que se catan los cinco vinos. Tanto por ética como por estética se agradecen los vinilos, aunque por el momento se aceptarán también cedeses e incluso casetes.
La primera cata tuvo lugar el pasado jueves, con 6 catadores en lugar de cinco. Es decir, 6 vinos que fueron catados en el siguiente orden.
- Cava Brut Reserva. Torre Oria. 12º
- Mar de Frades 2008. Albarinho 12%
- Gran Feudo Chivite. Rosado. 13%
- Viñas del Vero 2006. Somontano. 14º
- Dehesa del Carrizal 2004. 14.5%
- Rioja Alta 1997. 13%
El disco con el que se maridaron todos ellos, elegido por una de las participantes femeninas, fue El Espíritu del Vino de Héroes del Silencio. Elección que no podría haber resultado más acertada, no sólo por el nombre si no porque resulta difícil cansarse de escuchar canciones como
Las fichas de cata utilizadas, que seguramente mejoraremos para la próxima incluían un análisis de la música y el vino en función de la concordancia entre las siguientes características de ambos: apariencia, aromas, duración, intensidad, armonía, potencial, evocación y calidad general.
Los comienzos no son fáciles, pero tras muchas dudas y discusiones acerca de cómo valorar aquello o lo otro, sobre la necesidad de incluir mayores referencias a las características del vino o sobre la importancia de la canción más allá de las impresiones generales acerca del disco, conseguimos llegar a una decisión prácticamente unánime.
Héroes del Silencio, o al menos El Espíritu del Vino, no es un disco para disfrutar con cava, rosado o albarinho. O quizás sí, pero su maridaje perfecto se encuentra en los tintos. No en aquellos más maduros y ligeros como nuestro reserva del 97, sino en los que resultaron tener más cuerpo, fruta y potencia. De entre los dos tintos que más resultaron combinar con un disco dedicado precisamente al espíritu del vino, hubo un claro ganador. Y aunque el Dehesa del Carrizal tuvo sus defensores, la opinión general fue que sus 14,5% y su excesivo cuerpo resultaban excesivos para la música, por momentos tan delicada, del disco. La misma música que resultó casar a las mil maravillas con el Viñas del Vero, un vino potente y con potencial, con un paso por boca alargado y persistente. Un vino suave, pero con cuerpo y carácter. Y para casi todos los públicos. Como resultó ser también el disco, al que hasta los más poperos de la cata regalaron algún que otro piropo.
Al final, otra ocasión para pasárnoslo estupendamente. Habrá más.
| Viñas del Vero |
| Año 2006 |
| DO. Somontano |
| Uvas Merlot y Cabernet Sauvignon |
| 14% |
| El Espíritu del Vino |
| Héroes del Silencio |
| Género Rock & Roll |
| Lanzamiento 14 junio 1993 |
| Producido por Phil Manzanera |







